Industrias de residuos en las montañas cantábricas

nº de setiembre de 2004

Algunos de los puntos de mayor interés ecológico y paisajístico de Castilla y León se concentran en el norte de la provincia de Palencia y la zona aledaña del sur de Cantabria. Albergan espacios protegidos como el Parque Natural de Fuentes Carrionas, valles glaciares como el de Lechada y el del alto Carrión y montañas como el pico Espiguete, Peña Prieta y Curavacas, con muchas plantas endémicas y reliquias eurosiberianas.

Tampoco faltan bosques de gran interés, corno los hayedos de Piedrasluengas, Lores y Los Redondos, los robledales de San Salvador de Cantamuda y Vañes o la tejeda del valle de Tosande. El pinar de Peña Mayor es, al parecer, uno de los pocos bosques autóctonos de pino albar (Pinos sylvestris) ele la península Ibérica.

Las excelentes perspectivas turísticas de la comarca, dada la valoración social que hoy en día tienen los espacios naturales bien conservados, hacen que la defensa de su naturaleza sea mucho más que una cuestión sentimental. Es una apuesta por la sensatez y el futuro. No nos extraña por lo tanto el revuelo que han causado dos proyectos que parecen amenazar todas esas expectativas.

Se trata de dos industrias de eliminación de residuos, una dedicada a pilas y tubos fluorescentes, en Barruelo de Santullán, y otra de materiales plásticos en la cercana Mataporquera, ya en Cantabria. Ambos proyectos deberían ser sometidos a un riguroso control, puesto que podrían generar una apreciable cantidad de tóxicos, desde dio-, xinas y PC 13 a metales pesados. Pero en buena parte se han seleccionado estas zonas precisamente por la escasa contestación social que hay en ellas.

Suponemos que los audaces empresarios que están detrás de estos proyectos saben poco de turismo ecológico y sí mucho de saltarse toda planificación lógica del desarrollo. Con este panorama, mejor será no hacernos ilusiones de atraer un turismo de alta calidad o con referencias ecológicas. Parece que la cultura de la excelencia, esto es, ofrecer un producto excelente, todavía es una utopía en España.

Juan José Aldasoro y otras ocho firmas másde investigadores y científicos, la mayoríadel Real Jardín Botánico de Madrid.

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