Una planificación coherente

«Norte de Palencia y sur de Cantabria, una comarca muy bien conservada en peligro inminente»

J. JOSÉ ALDASORO MARTÍN (*)

En el norte de Palencia y sur de Cantabria se concentran algunos de los puntos de mayor interés ecológico y paisajístico de la Cordillera Cantábrica. Sólo por enumerar algunos, citaremos:

1- Parques naturales como el de Fuentes-Carrionas.

2- Paisajes de morfología glaciar en los valles del Lechada y el alto Carrión.

3- Zonas húmedas, como las lagunas de Fuentes-Carrionas y Las Lomas, Pozos del Curavacas, Pozo Oscuro y las turberas de los Puertos de Riofrío, que son hábitats relícticos en la península con numerosas especies eurosiberianas.

4- Montañas, como el pico Espiguete, Peña Prieta y Curavacas con un gran número de especies vegetales endémicas o reliquias eurosiberianas (para más información de las mismas, véase el libro de Oria, Díez y Rodriguez, Guía de plantas silvestres de Palencia).

5- Bosques de interés: los hayedos de Piedrasluegas, Lores, los Redondos, Tosande, etc, los robledales de San Salvador de Cantamuda y Vañes, la profunda tejeda del valle de Tosande, y algunos extraordinarios enebrales y pinares, como el pinar de Peña Mayor, que al parecer, es uno de los pocos bosques autóctonos de Pinus sylvestris en la Península.

Pero no sólo eso, también el norte de Palencia y el sur de Cantabria tienen una de las mayores concentraciones de capillas rupestres y de iglesias románicas de los siglos XII y XIII que hacen, desde hace tiempo, las delicias de muchos turistas.

Dadas las excelentes perspectivas turísticas de esta comarca y dada la valoración social que hoy tienen los espacios naturales bien conservados, la oposición a la destrucción de este entorno y estos paisajes es mucho más que una cuestión sentimental. Es una apuesta por la sensatez y por el futuro de la comarca. Por tanto, no nos extraña el revuelo que ha causado en la comarca la publicación reciente de dos proyectos que parecen amenazar todas esas expectativas. Se trata de dos industrias de eliminación de residuos: una de reciclaje y eliminación de pilas y tubos fluorescentes en Barruelo y la coincineración de residuos en Mataporquera. Estas industrias pueden producir una apreciable cantidad de productos tóxicos muy peligrosos para la salud (dioxinas, PCBs, metales pesados, etc) y deben ser sometidos a un riguroso control.

Como se puede comprender, hay poca coherencia en la idea de combinar peligrosas empresas de reciclado con proyectos de turismo ecológico, en una de las escasas zonas vírgenes que sobreviven en nuestro territorio. Esas empresas tienen que existir, pero, tras una adecuada planificación, deberían implantarse en zonas con un control institucional y social apropiados. Creemos que la razón principal para ubicar estas industrias en la montaña palentina es la escasa contestación que, según algunos, van a recibir en esta comarca. Pero suponemos que esos audaces empresarios saben poco de turismo ecológico y sí mucho de saltarse toda planificación lógica del desarrollo. Si vamos a abandonar a España al desarrollo industrial desordenado, mejor sería que no nos hiciéramos ilusiones de atraer un turismo de alta calidad o con referencias ecológicas. Parece que la cultura de la excelencia (esto es, de ofrecer un producto excelente) es todavía una utopía en España, especialmente en temas como el turismo.

Como consecuencia, algunos profesores, científicos y otros interesados que hemos realizado estudios en esta zona solicitamos:

1- Que se reconsideren estos proyectos, procurando informar adecuadamente a todos.

2- Que se pida opinión a más personas con conocimientos suficientes de la problemática ecológica de este área.

3- Que la administración dedique un mayor interés a planificar y ubicar adecuadamente industrias de forma que no se perjudiquen los intereses de empresarios y vecinos.

4- Que se estudien en profundidad las exigencias ecológicas y el control de unas industrias potencialmente peligrosas antes de ubicarlas en la Montaña palentina.

(*) Le acompañan cinco firmas más: Santiago Castroviejo Bolívar, Mauricio Velayos Rodríguez, M. Luisa Alarcón Cavero, Carmen Navarro Aranda y Félix Muñoz Garmendia.

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