Gorostiaga y Zunzunegui coinciden de forma simultánea en calificar la reforma de Alfa como incineración de residuos tóxicos y peligrosos

A pesar de eufemismos anteriores (valorización, mejora ambiental y productiva…), la actual elaboración del Plan Regional de Residuos ha llevado al gobierno regional y la cementera a utilizar los términos adecuados para hablar de su proyecto: Alfa pretende convertirse en una incineradora de residuos tóxicos y peligrosos. Nosotros lo venimos diciendo desde siempre, pero está bien que ambos lo reconozcan así, en el mismo día.

Incluso aunque su proyecto fuera impecable (que no lo es), como afirma Zunzunegui, uno de los aspectos más controvertidos en torno a la incineración de residuos es la emisión de metales pesados y dioxinas, debate en el que no se entra a discutir sus peligros asociados para la salud porque existe total unanimidad: son sustancias extremadamente tóxicas.

Desde la Plataforma venimos denunciando la absoluta falta de garantías en el control de estas emisiones; al contrario que otros contaminantes, no existen mediciones en continuo y lo que se hace son dos o cuatro mediciones puntuales y sus resultados se extrapolan al conjunto del año. Con ello se hace en condiciones de idoneidad poco o nada representativo de las condiciones de funcionamiento habitual y por tanto, muy poco fiables.

Un ejemplo representativo de lo que en la práctica viene sucediendo en este tema es lo que ha ocurrido en la incineradora de Valdemingómez, una de esas joyas de la modernidad (1998), durante la tramitación de su autorización se prometió las mejores tecnologías, condiciones de funcionamiento y control. Durante estos años, aparentemente, se han superado estos controles de forma holgada, hasta que en una inspección no programada de medición de dioxinas en chimenea, descubrió que se superaban en 1.680 veces los límites máximos legalmente permitidos. Por otro lado, a pesar del poco tiempo de funcionamiento, también se han detectado altos niveles de metales pesados en suelo y aves en un radio de 5 Km. La gravedad de estos hechos ha determinado la intervención de oficio de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid.

Destacamos la modernidad de esta planta, puesto que los promotores de la incineración achacan a viejas y obsoletas instalaciones las causantes de los graves problemas de contaminación que se han sucedido en el tiempo. Tampoco es válido el argumento de que Cementos Alfa no tenga intención de construir una planta incineradora, la coincineración de residuos peligrosos en plantas cementeras se equipara legalmente a una incineradora

Reinosa, 16 de octubre de 2.004

PLATAFORMA CÍVICA CONTRA LA INCINERACIÓN

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