Opinión:  S.O.S. POR VALDEOLEA

Para el que no sepa donde se encuentra este singular valle, les contaré a grandes rasgos lo que se están perdiendo, y lo que nos vamos a perder si no nos ponemos en guardia para que los intereses de cuatro caciques no nos MATEN el VALLE.

Sitúense, en la preciosa y divina Cantabria, al sur de ella y limitando con Castilla, se encuentra Valdeolea. Al norte los valles de Campoo de Suso, Enmedio, Reinosa, Campoo de Yuso y Las Rozas de Valdearroyo; al este los valles de Valdeprado del Río, y Valderredible; al sur, ya en Castilla en la provincia de Palencia, la capital de la galleta Aguilar de Campoo; y al oeste, en la misma provincia, pueblo minero por excelencia, Barruelo de Santullán y Brañosera (el primer Ayuntamiento de España). Sumando todos estos valles y alguno que me habré dejado y pido disculpas, obtenemos uno de los conjuntos histórico-artístico más importantes de España (tiene de todo, rupestre, románico, medieval, celta, etc.) y qué decir de su gastronomía, sus ollas ferroviarias, su cocido montañés, sus chuletones, las morcillas, chorizos y pan que hace mi suegra, sus sobaos, sus pantortillas, y aunque no esté regado por el mar, sus bocartes, sus jargos, etc... podría extenderme muchísimo pero prefiero que ustedes vayan y lo comprueben, y precisamente ahora sería un buen momento, pues necesitamos la ayuda de todo el mundo para que todos estos valles no desaparezcan.

Valdeolea, con una extensión de 83,70Km2, alberga un nutrido grupo de municipios, cuya, digamos capital, o donde se encuentra el ayuntamiento de este valle, es Mataporquera. Es un pueblo gris, donde siempre ha habido industria, antaño estaba FERRONOR, y ahora sólo queda la planta de cementos ALFA, que se ha empeñado en colocar en sus instalaciones (en medio del pueblo), una INCINERADORA, sin contar con los riesgos que conlleva para el pueblo, el valle, y todos los valles de alrededor.

Basta con leer un poco, y hoy en día navegar por internet, para informarnos todos de que numerosos estudios muestran datos preocupantes sobre los impactos que estas plantas ocasionan a la salud. El hecho de vivir cerca de las Incineradoras, así como trabajar en ellas, se ha asociado con un amplio rango de efectos en la salud, entre los que se incluyen: cáncer (en adultos y niños), impactos en el sistema respiratorio, enfermedades del corazón, efectos en el sistema inmunitario, incremento de las alergias, pérdida de fertilidad y malformaciones congénitas, entre otros muchos. Estas son las conclusiones del informe de Greenpeace Internacional, en el que se recopilan y analizan los estudios científicos que se han llevado a cabo para identificar la posible relación entre las emisiones principalmente de dioxinas y metales pesados, procedentes de la incineración y los impactos en la salud.

Las dioxinas son extremadamente peligrosas, persistentes y acumulativas en toda la cadena alimenticia. Se caracterizan por su enorme volatilidad (pueden desplazarse miles de kilómetros), una gran capacidad para acumularse en los tejidos grasos de los organismos vivos, y una tremenda persistencia: el cuerpo humano tarda de ocho a diez años en eliminarlos. En pequeñísimas concentraciones (millonésimas de gramo) provocan trastornos nerviosos, hormonales, inmunológicos y reproductivos, así como diversos tipo de cáncer.

Los alimentos especialmente carne, pescado y derivados lácteos, son la principal vía de ingestión de estas sustancias que son cancerígenas y alteran los sistemas inmunitario, reproductor y nervioso. Estos efectos se han observado en animales de laboratorio con niveles próximos a los que tiene el ser humano.

Según estudios de la UE, las Incineradoras son responsables del 40% de las emisiones de dioxinas al ambiente. Los estudios se han centrado en las poblaciones que residen cerca de ellas, cuya salud se ve afectada por la exposición a productos químicos por inhalación del aire contaminado, por el consumo de productos agrícolas (verduras, huevos y leche), o por el contacto directo con el suelo contaminado. El informe también recopila las investigaciones llevadas a cabo con trabajadores de estas plantas que manipulan, directamente o con escasa protección los residuos peligrosos que allí se generan.

La contaminación nos alcanza a todos, y aunque en principio parezca que estos sectores de la población son los más afectados, no debemos olvidar que la mayor parte de la exposición se realiza a través de la alimentación. Desgraciadamente, debido al sistema de mercado actual, todos estos productos los consumimos todos, y me da igual en Mataporquera y todo el territorio español, como en el resto de Europa. Recordemos que en enero de 1998, el gobierno francés tuvo que cerrar tres Incineradoras municipales debido al alto nivel de dioxinas encontradas en vacas que pastaban en sus inmediaciones. En Inglaterra, está prohibida la venta de leche procedente de vacas que pastan cerca de Incineradoras. Durante 1997 y 1998, en Bélgica se prohibió la leche procedente de los alrededores de lo que llaman “Plantas de Valoración Energética de Residuos”que no dejan de ser otra cosa que Incineradoras de última generación. Y no olvidemos los POLLOS BELGAS, que ha finales de 1998 y a principios de 1999, fueron retirados de estantes de comercios debido a su alto contenido de dioxinas. Entonces hay riesgos comprobados en la utilización de estas Incineradoras.

En plena crisis de las las VACAS LOCAS, el Comisario Europeo de Salud, David Byrne, advirtió que las dioxinas serán en pocos años, la primera amenaza para la salud humana. En España, sólo unos cuantos científicos, investigan sobre el tema. En esos estudios se observa que los niveles de dioxinas en los españoles van en aumento, y que el 95% de las dioxinas llegan a nuestro organismo a través de los alimentos. El peligro ESTÁ tanto en las chimeneas como en nuestros platos.

¿Quién será el guapo que al año que viene y sucesivamente para las fiestas del Carmen, haga una olla ferroviaria en la plaza?. Yo tengo muchas narices, pero las mías son sólo mucosas nasales. El articulo 45 de la Constitución Española dice: “Todos tienen derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona así como el deber de conservarlo”. Las autoridades municipales son las responsables por ley, del tratamiento y la disposición final de los desechos, pero también son responsables de proteger la salud pública y el ambiente de los ciudadanos. En consecuencia deben invertir sus esfuerzos institucionales, económicos y personales en desarrollar otras alternativas.

En el caso de Mataporquera, no va a ser posible que el Ayuntamiento defienda los intereses del valle, pues aunque no se pueda probar, sobradamente conocemos todos, los chanchullos que se llevan este organismo con la fábrica de cemento. Añadiendo además la cantidad de años que lleva esta fábrica extorsionando a la gente del lugar para hacer lo que a ella le viene en gana. Si alguien se ha enfrentado a ella, sabía de sobras que ni él, ni su familia podría trabajar nunca ni en la fábrica, ni en ningún otro oficio, pero no sólo en el valle, ¡en toda la provincia!. Y ya no sólo esto, para salirse siempre con la suya, amenazaban constantemente que desmontaban la fábrica, y se la llevaban, (con el consiguiente caos económico y social que se formaría en el pueblo). En mi humilde opinión ¡YA TARDAN!.

De todas maneras, creo que la cúpula de Cementos ALFA, no se ha enterado nunca de lo que estaba pasando en esta localidad. Todas las desavenencias que hubieron y hay con el pueblo están desencadenadas por la prepotencia de unos pocos. A ellos les digo que la LIBERTAD DE EXPRESIÓN, está considerada dentro de nuestra CONSTITUCIÓN.

¿Saben ustedes cuanto cuesta desmontar una fábrica de estas características?, ¿Saben cuanto cuesta una Incineradora?. Una instalación Incineradora (que transforma residuos urbanos en residuos tóxicos) cuesta del orden de (lo diré en pesetas) 40.000 MILLONES DE PESETAS. Pero, ¿Cuánto valen nuestras vidas?. Me niego a que un técnico de Cementos Alfa (en este caso), o de cualquier otro sector económico interesado en impulsar esta muerte segura, ponga precio a mi vida, y además me la vaya quitando poco a poco. La gente tiene miedo, calla, y está dividida. Unos con el miedo de ver a la muerte antes de tiempo, y otros con el miedo a perder su trabajo, pero todos con el miedo de que no les va a quedar nada, van a tener que irse de allí y los que es peor nada que ofrecer a sus hijos, con la impotencia que conlleva no haber sabido protegerlos. Toda la vida trabajando por estas tierras, de generación en generación, para morir con la desdicha y la rabia de que cuatro caciques les hayan arrancado la vida. A esto, aquí en Zaragoza, en Mataporquera y en todo el MUNDO, se llama ASESINATO y además con premeditación y alevosía.

Me llamo Mari Paz Bernal Aylagas, soy de Zaragoza y estoy casada con un señor de Mataporquera, sus padres y demás familiares viven y trabajan en y por este pueblo, por ello y como ciudadana española mi conciencia me dicta la obligación de denunciar estos hechos y pronunciarme a favor de aquellas personas y organizaciones que han sido descalificadas por pronunciarse en contra de la incineración de desechos en Mataporquera y en cualquier lugar del mundo. Se está manipulando a la opinión pública, y no lo puedo aceptar. La oposición a la incineración tiene razones bien fundadas. ¡Señores!, exijo seriedad y que no se juegue con nuestras vidas, ni con el futuro de nuestros hijos.

Toda la información relacionada con la salud que hay en este documento está trascrito de diversos títulos publicados en internet. Yo me he limitado a copiarlos, añadiendo mi punto de vista.

Mary Paz Bernal Aylagas
Zaragoza, 05 de Marzo de 2004

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