Cantabria y los retos medioambientales para 2015

JOSÉ LUIS HERNANDO DE LAS HERAS/SECRETARIO DE ACCIÓN SINDICAL, SALUD LABORAL Y MEDIO AMBIENTE DE UGT DE CANTABRIA

Tribuna Libre/28-04-04

En una época de creciente preocupación social por el medio ambiente, Cantabria afronta numerosos desafíos para cumplir los objetivos de protección del entorno natural y de la salud de las personas dictaminados por distintos organismos internacionales, entre ellos, el denominado Health XXI, donde la Organización Mundial de la Salud (OMS) define su estrategia para que 870 millones de ciudadanos de 51 estados europeos disfruten ya en 2015 de «un medio ambiente físico más seguro y el máximo potencial de salud».

UGT espera que el Gobierno de Cantabria asuma el reto como merece y conciba la salud como una de sus principales metas, partiendo en un principio de una política medioambiental general para la comunidad autónoma imbricada con otra industrial en el mismo sentido. De no ser así, las pautas de la OMS para garantizar la salud no se cumplirán, y menos, en la fecha prevista.

Un análisis detallado del mencionado documento Health (Salud) XXI nos remite de manera directa a Cantabria y a casos concretos no exentos de polémica y de candente actualidad: el proyecto de Cementos Alfa, vertederos incontrolados, industrias contaminantes, almacenamiento de residuos o mercancías peligrosas en Tanos, entre otros.

 

Sin género de duda, las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud chocan de manera frontal con muchos de esos problemas medioambientales mencionados, que impedirían en gran medida el principal objetivo del organismo internacional: para el año 2015, todos los ciudadanos, según la OMS, debemos estar rodeados de un entorno natural más protegido y con un nivel de exposición a los contaminantes peligrosos inferior al acordado en la actualidad en todo el mundo.

No es descabellado aconsejar al Gobierno de Cantabria que se ponga cuanto antes a la tarea, que aúne esfuerzos y coordine a todas las consejerías implicadas para cumplir las sugerencias de la OMS y dotar al más de medio millón de habitantes de la región de la salud a la que tienen derecho.

Para ello, el Gobierno regional deberá revisar con detenimiento algunos de los principios básicos del documento Health XXI, como el de que «quien contamina, paga», y no sólo en alusión a Sniace sino también a otras industrias. Este principio ya ha sido incorporado a la legislación nacional de algunos países, cuyas industrias contaminantes tienen que correr con los gastos de las tareas de limpieza y de las compensaciones por daños.

El informe Helth XXI de la OMS es claro en todo lo referente a la salud de las personas, como derecho humano y constitucional, y a la salud medioambiental, como un derecho social incuestionable, tal y como las concibe el citado organismo internacional, que incluso amplía la definición de ambos.

De hecho, la salud de los ciudadanos para la OMS no sólo estriba en la ausencia de enfermedades o discapacidades, lo que se pretende es todo un estado completo de bienestar físico, mental y social, con una considerable reducción de la mortalidad.

El concepto de salud medioambiental también abarca, según la OMS, muchos factores y requisitos, como evaluaciones y controles del medio ambiente o la inclusión de los efectos patológicos directos o indirectos de la radiación, y de agentes químicos y biológicos.

El reto para Cantabria es considerable y tal vez sirvan algunas ideas y propuestas para alcanzarlo, al menos desde el punto de vista de UGT:

-Planes de actuación regional y comarcal para la prevención y reducción de los riesgos medio ambientales, los residuos y la contaminación, como el reclamado para Campoo en plena refriega social por el conocido proyecto de Cementos Alfa.

-Mejora de la calidad del aire en las áreas urbanas, tras disminuir la contaminación de fuentes domésticas, del transporte y de las industrias, sobre todo las muy cercanas a núcleos de población, como Global Steel Wire, Sniace o Sidenor, por citar algunos ejemplos.

-Medidas para garantizar el suministro de agua potable de calidad y la propia gestión global de un líquido tan necesario, y no lo sucedido en Castro Urdiales, además de sistemas adecuados para la eliminación de aguas residuales, y no los vertidos incontrolados que hoy se hacen al mar Cantábrico.

-Métodos para obligar a los productores de residuos a financiar y a aplicar sistemas de recogida y tratamiento con la ayuda de políticas encaminadas a minimizar la incidencia de esos residuos.

-Planes de capacitación y respuesta a las emergencias y plantas de intermodalidad y almacenaje, entre otros motivos, para zanjar de una vez por todas la problemática de la Estación de RENFE en Tanos.

-Respeto a los acuerdos internacionales, como el Protocolo de Kyoto, porque pensar en el futuro y en nuevos planes sin cumplirse los ya pactados no deja de ser un sinsentido.

-Capacitación profesional para poder inspeccionar y realizar seguimientos de los riesgos medioambientales para la salud (recogida de datos de contaminación ambiental y mayor implicación de la sanidad pública).

-Campañas de divulgación y sensibilización del desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente.

UGT no tiene duda alguna que Cantabria se merece un futuro con expectativas reales, con capacidad para competir en el exterior con un desarrollo sostenible real. El reto está ahí y el trabajo para superarlo también.

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