La Plataforma Cívica insiste en la peligrosidad de la incineradora

A.QUEIMADELOS. Reinosa                                         

La Plataforma Cívica contra la incineración ha recogido para hacer públicas dos noticias que en el transcurso de esta semana en el ámbito de lo internacional han pasado inadvertidas para la opinión pública campurriana, a pesar de su enorme trascendencia en uno de los mayores y más vivos debates que se ha suscitado en los últimos tiempos en la Comarca: la incineración de residuos en la planta de Cementos Alfa de Mataporquera.

El pasado día 17, entraba en vigor el Convenio de Estocolmo de Contaminantes Orgánicos Persistentes, al ser ratificado por más de 50 países. El Convenio auspiciado por Naciones Unidas fue aprobado en el año 2001 con la firma preliminar de 151 países, viniendo a alertar sobre las graves consecuencias para salud de 12 contaminantes químicos que, como las dioxinas y furanos, pueden producir: cáncer, trastornos endocrinos, esterilidad y malformaciones fetales.

Desde la Plataforma al respecto, tenemos que recordar que, el anexo C de dicho Convenio, que "identifica la incineración de residuos y la incineración de residuos peligrosos en hornos de cemento en primer lugar dentro de las cuatro principales fuentes de emisión de dioxinas y furanos". Por otro lado, esta misma semana, organizado por la Asociación Terapéutica Anticancerosa (ARTAC) y con el apoyo de Naciones Unidas, se ha firmado el Llamamiento de París entre cuyos signatarios se encuentran importantes médicos, científicos, varios premios Nobel, así como el propio ex Secretario General de la ONU Boutros-Ghali.

Este Llamamiento pretende contrarrestar las presiones de la industria que quiere dulcificar un programa de control de ciertas sustancias químicas. En cuanto a su contenido, se señala el continuo incremento de cáncer desde los años 50, destacando el incremento en un 0,8 anual de los casos de cáncer infantil, también se pone de manifiesto que más del 15% de las parejas en Europa son infértiles en gran medida por esa contaminación química. Una vez más, dioxinas y furanos junto con los metales pesados, hidrocarburos poliaromáticos, pesticidas, aditivos alimentarios aparecen una vez más señalados como culpables.

Por último, el Llamamiento manifiesta que la contaminación no se debe sólo a que se regula mal la comercialización de los productos, sino que falta vigilancia sobre la producción, el consumo y su tratamiento como re- siduo; y termina solicitando una profunda investigación y revisión de todos estos aspectos y mientras tanto que se aplique el principio de precaución dados los enormes riesgos a los que nos enfrentamos.

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