El peligro de la contaminación química

Diario Alerta

El especialista en Atención Sanitaria al Medio Ambiente, Mario Fernández López de Ahumada, advierte de los riesgos de una incineración en la que se produzcan dioxinas 

Numerosos científicos y médicos hace ya unos años que comenzaron a prevenir a la población de los peligros de la contaminación química en el medio ambiente. Una problemática que preocupa en especial a los habitantes de Mataporquera, pues la cementera del pueblo desea cambiar el tipo de combustibles que emplea en su producción. En concreto, residuos como neumáticos o aceites usados minerales y vegetales que pueden producir sustancias nocivas para la salud “cáncer y estirilidad, entre otros. si se queman. Éstas llegarían al organismo humano fundamentalmente por vía alimentaria, ya que las citadas sustancias malignas pasan de un ser vivo a otro con mucha facilidad.

.Uno de los principales problemas para la salud humana es el que se deriva de la contaminación química medio ambiental”. Así de seguro se muestra Mario Fernández López de Ahumada, médico máster en Atención Sanitaria al Medio Ambiente por la Universidad Pública de Navarra “y miembro de la Asociación para la Defensa de la Salud Pública”.

Este especialista publicó el pasado sábado un artículo de opinión en este periódico para advertir de los riesgos de la incineración de residuos tóxicos. Y ayer comentó para este medio la situación que se podría producir en la comarca de Campoo con el proyecto de incineración que pretende poner en marcha la cementera Alfa “sita en Mataporquera (Valdeolea)”.

El médico explica que si se quemasen residuos que combinan cloro y materia orgánica, las sustancias nocivas que éstos desprenden se alojarían en los pastos y aguas de la zona, además de en el aire. Y después llegaría al ser humano por vía respiratoria o por la cadena alimentaria. En opinión del especialista, es preferible evitar cualquier daño a la salud antes que tener que curarlo.

Combustión de residuos nocivos para la salud

Mario Fernández López de Ahumada declara que el uso de unos residuos para la combustión en los que se combinan materia orgánica y cloro producirá una “inevitable. emisión de sustancias nocivas para la salud. En concreto, habla de los metales pesados y las dioxinas. Estas últimas se producen al quemar dicha materia orgánica en presencia de cloro. Los nuevos combustibles para Alfa serían entre otros: neumáticos, aceites usados vegetales y minerales, lodos de depuradora, fuel blending “compuesto integrado por aceites, disolventes, pintura, refrigerantes”.

Unas sustancias cancerígenas, acumulables y de larga vida

G. TARDÍO. Santander

.El aumento de cánceres en las dos últimas décadas está siendo preocupante., dice Mario Fernández de Ahumada. Recuerda que en 1994 la Agencia para la Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos reconoció que las dioxinas producen cáncer en humanos “en los animales ya se había demostrado”.

.Las dioxinas son cancerígenas aun en pequeñas cantidades, se acumulan en las grasas, pueden movilizarse a través de éstas, y viven muchos años., explica Fernández López de Ahumada. Agrega que esas sustancias hacen que los linfocitos “células del sistema inmunitario. no detecten correctamente a las células cancerígenas, provocan infertilidad “al actuar como hormonas., entre otros perjuicios. También afectan al feto “retraso mental, por ejemplo., pues las dioxinas pueden atravesar la barrera placentaria, menciona.

Las altas temperaturas no acaban con las dioxinas

G. TARDÍO. Santander

Algunos estudios indican que las dioxinas originadas en la incineración se descomponen al sobrepasar los 850 grados centígrados en la combustión. No obstante, Mario Fernández López de Ahumada, cree los análisis que señalan que al descender dicha temperatura a 250 a 400º C. en la fase de emisión, ésas vuelven a recombinarse.

El especialista en salud y medio ambiente habla de que “no sólo hay que controlar los niveles en las emisiones, también en las inmisiones”. Dice que esta comprobación sirve para conocer los índices de dioxinas que hay en pueblos o pastos cercanos a las fuentes de incineración.

Por otro lado, advierte de que el peligro de las dioxinas no viene únicamente de las incineraciones en cementeras. Asegura que ocurre lo mismo en incineradoras de residuos sólidos urbanos o las de residuos sanitarios.

España aún no ha ratificado el Convenio de Estocolmo

G. TARDÍO. Santander

La peligrosidad de sustancias como las dioxinas, el amianto, el insecticida DDT, etc., propició que la ONU organizase en 2001 la Convención de Estocolmo. Un total de 151 países “España entre ellos. estuvieron a favor de eliminar estos agentes perjudiciales para la salud. Y el pasado 17 de mayo, 59 de aquellos estados lo ratificaron “España aún no lo ha hecho”.

Por otro lado, varios científicos y médicos de renombre se reunieron el pasado mes en la capital francesa para firmar el llamado LLamamiento de París. Ahí se habló de los riesgos de la contaminación química ambiental. Entre los asistentes se encontraban premios Nobel como Francois Job o Jean Dausset.

Esta reunión de notables tuvo su germen en una cita de la ONU y la Asociación para la Investigación Terpeútica Anticancerosa para prevenir esa enfermedad. La reunión de París también quiso hacer frente a la industria química, que quiso rebajar las pautas del programa Reach “prevé analizar gran parte de los casi 100.000 productos químicos no naturales que afectan a la salud”.

La dosis máxima de ingesta no perjudicial es de 1 a 4 picogramos

G. TARDÍO. Santander

Los niveles de ingesta de dioxinas tolerables “que no perjudica a la salud humana en exposiciones prolongadas. se han endurecido desde que en 1990 la OMS (Organización Mundial de la Salud) la estableciese en diez picogramos-TEQ “un picogramo es igual a: 0,000000000001 gramo. por kilo de peso y día.

Así, en 1998 el mismo organismo recomendó no superar una ingesta diaria de la mencionada sustancia de uno a cuatro picogramos. Sin embargo, en Estados Unidos la Agencia para la Protección del Medio Ambiente estableció que la dosis máxima no perjudicial era de 0,006 picogramos-TEQ por kilogramo y día, muy inferior a la de la OMS.


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